martes, 27 de noviembre de 2012

SEXUALIDAD EN LOS ADOLECENTES:


Algunos chicos de 18, 19 y 20 años van a los institutos en sus coches o motos dispuestos a recoger a "su novia" de 13, 14 y 15 cuya madurez sexual brilla totalmente por su ausencia. Claro, que probablemente los padres tenemos la tendencia a ver a nuestros hijos de 17 años, a un paso de la mayoría de legal de edad, como unos auténticos niños y eso tampoco es muy inteligente por nuestra parte.

Lo cierto es que, pese a los esfuerzos de los centros educativos de enseñar la biología y naturaleza de las relaciones humanas, los adolescentes tienen un alto desconocimiento de los riesgos a los que se enfrentan cuando se inician en sus primeras relaciones sexuales. Los padres adoptan una posición pasiva, tardía o torpe y los hijos se suelen cerrar hacia cualquier observación, indicación o consejo de los padres... Lo cierto es que nuestros hijos generalmente no suelen estar preparados cuando afrontan su primera relación sexual.

FORMAS DE VIVIR DE LA ADOLESCENCIA:

Se ha apuntado cómo la adolescencia no responde a ningún tipo de actitudes y transformaciones fijas, ocasionadas únicamente por el paso a través de la pubertad.
El periodo en cuestión representa una evolución global de la persona que puede ser vivida de manera totalmente distinta de un individuo a otro.
Al hablar de la adolescencia no hay que olvidar todo el bagaje de la etapa anterior, clave en la configuración del Yo del niño, pues marca una pauta importantísima en la forma en que el chico o la chica abordara su adolescencia. Otro aspecto que influirá también en este proceso se refiere al marco socio-cultural en que los jóvenes se ven inmersos. Una sociedad adulta que se tambalea, con una crisis permanente de valores y que, en general, se caracteriza por su medio e inseguridad, no ofrece al joven el marco sociológico idóneo para su desarrollo.
Según el niño va accediendo a la pubertad, surgen en su interior una serie de actitudes distintas que producen en los padres una situación de zozobra; estos se quejan de que sus hijos ya no obedecen igual que antes, como si hallaran satisfacción en hacer y opinar justo lo contrario de lo que ellos han venido inculcándoseles hasta entonces. Pero si los padres comprenden el cambio y lo viven sin medio, conservando la firmeza sin imponer su autoridad a ultranza, la situación se alargara estrictamente lo suficiente para que el muchacho se establezca en su anhelada independencia mediante la potenciación de un Yo claramente diferenciado. Las situaciones de incomprensión padecidas en el ámbito familiar dan lugar a una constante angustia, que, en muchos casos, provoca en el adolescente, una vez alcanzada la mayoría de edad, actitudes que afectan a su posterior vida adulta.



EL PERIODO DE LA ADOLESCENCIA
 

Comprende de los 12 a los 19 años, es una época de rápidos cambios y difíciles empresas. El desarrollo físico es sólo una parte de este proceso, porque los adolescentes afrontan una amplia gama de requerimientos psicosociales: independización de los padres, consolidación de las cualidades necesarias para relacionarse con los compañeros de la misma edad, incorporación de una serie de principios éticos aplicables a la realidad práctica, fomento de las capacidades intelectuales y adquisición de una responsabilidad social e individual básica, por nombrar sólo algunos. Pero a la vez que el adolescente se encara con tan compleja sucesión de dificultades concernientes a su evolución conjunta como ser humano, debe dirimir su sexualidad aprendiendo el modo de adaptarse a los cambiantes sentimientos sexuales, escogiendo cómo participar en las diversas clases de actividad sexual, descubriendo la manera de identificar el amor y asimilando los necesarios conocimientos para impedir que se produzca un embarazo no deseado. No es extraño que en ocasiones el adolescente sea víctima de conflictos, sufrimiento y desconcierto.
Por otro lado, la adolescencia también es una etapa de hallazgo y eclosión; una época en que la maduración intelectual y emocional corre paralela con el desarrollo físico y genera una libertad y un creciente apasionamiento vital. La adolescencia no es únicamente un periodo de turbulencia y agitación, como quieren las concepciones tradicionales, sino que, a la vez, suele ser una fase de goce y felicidad que marca el tránsito agitado y tumultuoso al estado adulto (Offer y Offer, 1975). La naturaleza paradójica de la adolescencia se patentiza sobre todo en la esfera de la sexualidad

No hay comentarios:

Publicar un comentario