Algunos chicos de 18, 19 y 20 años van a los institutos en sus coches o
motos dispuestos a recoger a "su novia" de 13, 14 y 15 cuya madurez
sexual brilla totalmente por su ausencia. Claro, que probablemente los
padres tenemos la tendencia a ver a nuestros hijos de 17 años, a un paso
de la mayoría de legal de edad, como unos auténticos niños y eso
tampoco es muy inteligente por nuestra parte.
Lo cierto es que, pese a los esfuerzos de los centros educativos de enseñar la biología y naturaleza de las relaciones humanas, los adolescentes tienen un alto desconocimiento de los riesgos a los que se enfrentan cuando se inician en sus primeras relaciones sexuales. Los padres adoptan una posición pasiva, tardía o torpe y los hijos se suelen cerrar hacia cualquier observación, indicación o consejo de los padres... Lo cierto es que nuestros hijos generalmente no suelen estar preparados cuando afrontan su primera relación sexual.
Lo cierto es que, pese a los esfuerzos de los centros educativos de enseñar la biología y naturaleza de las relaciones humanas, los adolescentes tienen un alto desconocimiento de los riesgos a los que se enfrentan cuando se inician en sus primeras relaciones sexuales. Los padres adoptan una posición pasiva, tardía o torpe y los hijos se suelen cerrar hacia cualquier observación, indicación o consejo de los padres... Lo cierto es que nuestros hijos generalmente no suelen estar preparados cuando afrontan su primera relación sexual.
FORMAS DE VIVIR DE LA ADOLESCENCIA:
Se
ha apuntado cómo la adolescencia no responde a ningún tipo de actitudes
y transformaciones fijas, ocasionadas únicamente por el paso a través
de la pubertad.
El periodo en cuestión representa una evolución
global de la persona que puede ser vivida de manera totalmente distinta
de un individuo a otro.
Al hablar de la adolescencia no hay que
olvidar todo el bagaje de la etapa anterior, clave en la configuración
del Yo del niño, pues marca una pauta importantísima en la forma en que
el chico o la chica abordara su adolescencia. Otro aspecto que influirá
también en este proceso se refiere al marco socio-cultural en que los
jóvenes se ven inmersos. Una sociedad adulta que se tambalea, con una
crisis permanente de valores y que, en general, se caracteriza por su
medio e inseguridad, no ofrece al joven el marco sociológico idóneo para
su desarrollo.
Según el niño va accediendo a la pubertad, surgen
en su interior una serie de actitudes distintas que producen en los
padres una situación de zozobra; estos se quejan de que sus hijos ya no
obedecen igual que antes, como si hallaran satisfacción en hacer y
opinar justo lo contrario de lo que ellos han venido inculcándoseles
hasta entonces. Pero si los padres comprenden el cambio y lo viven sin
medio, conservando la firmeza sin imponer su autoridad a ultranza, la
situación se alargara estrictamente lo suficiente para que el muchacho
se establezca en su anhelada independencia mediante la potenciación de
un Yo claramente diferenciado. Las situaciones de incomprensión
padecidas en el ámbito familiar dan lugar a una constante angustia, que,
en muchos casos, provoca en el adolescente, una vez alcanzada la
mayoría de edad, actitudes que afectan a su posterior vida adulta.
EL PERIODO DE LA ADOLESCENCIA
Comprende de los
12 a los 19 años, es una época de rápidos cambios y difíciles empresas.
El desarrollo físico es sólo una parte de este proceso, porque los
adolescentes afrontan una amplia gama de requerimientos psicosociales:
independización de los padres, consolidación de las cualidades
necesarias para relacionarse con los compañeros de la misma edad,
incorporación de una serie de principios éticos aplicables a la realidad
práctica, fomento de las capacidades intelectuales y adquisición de una
responsabilidad social e individual básica, por nombrar sólo algunos.
Pero a la vez que el adolescente se encara con tan compleja sucesión de
dificultades concernientes a su evolución conjunta como ser humano, debe
dirimir su sexualidad aprendiendo el modo de adaptarse a los cambiantes
sentimientos sexuales, escogiendo cómo participar en las diversas
clases de actividad sexual, descubriendo la manera de identificar el
amor y asimilando los necesarios conocimientos para impedir que se
produzca un embarazo no deseado. No es extraño que en ocasiones el
adolescente sea víctima de conflictos, sufrimiento y desconcierto.
Por
otro lado, la adolescencia también es una etapa de hallazgo y eclosión;
una época en que la maduración intelectual y emocional corre paralela
con el desarrollo físico y genera una libertad y un creciente
apasionamiento vital. La adolescencia no es únicamente un periodo de
turbulencia y agitación, como quieren las concepciones tradicionales,
sino que, a la vez, suele ser una fase de goce y felicidad que marca el
tránsito agitado y tumultuoso al estado adulto (Offer y Offer, 1975). La
naturaleza paradójica de la adolescencia se patentiza sobre todo en la
esfera de la sexualidad

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