El matrimonio y la pérdida del deseo sexual: ¿un destino obligado?
Son muchas las parejas que consultan afectadas por una pérdida del
deseo sexual. En general, expresan falta de motivación y excitación, que
los lleva a conductas evitativas respecto al posible deseo del otro.
Es decir: temen que su pareja pueda buscarlos sexualmente y tratan de
evitarlo generando actividades que los demore a la hora del posible
encuentro.
Esta falta de incentivo sexual se puede dar en ambos
miembros de la pareja o en uno solo, y las causas que desmoronan el
deseo son múltiples. A su vez, suele suceder que el deseo perdido no se
da en forma absoluta, sino que lo han perdido con su pareja,
manteniendo, en cambio, fantasías o vínculos excitantes con otras
personas conocidas o desconocidas.
Por lo general, estas parejas
evitan hacer frente a la situación durante un largo período de tiempo, y
recién lo hacen cuando el ocultamiento se hace insostenible. Cada vez
que queda en evidencia la falta de deseo o interés, tratan de
atribuirlo a factores externos como el trabajo, el cansancio, los
chicos, etc.
Cuando una pareja pierde el deseo sexual, podemos encontrar el amor
preservado, pero es seguro que ese vínculo ha perdido la cualidad de lo
erótico. Definimos a lo erótico como aquel estímulo externo o interno
del ser humano, capaz de despertar excitación o deseo sexual.
¿Si
el deseo sexual no se alimenta del amor, sino del erotismo, de qué se
alimenta el erotismo? Existen muchas condiciones de lo erótico, pero
destaco fundamentalmente cuatro:
1) Novedad.
2) Transgresión
3) Variedad.
4) Fantasía.
Una
pareja que recién se conoce y que transita la etapa de fascinación
amorosa, tendrá seguramente intensificados estos elementos y se
necesitará muy poco para generar el deseo. Pero cuando ha pasado tiempo
y ciertas rutinas se han instalado en el vínculo muchas parejas
sienten que han perdido o disminuido su deseo sexual, y que la pasión se
ha transformado en ternura.

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