La vida sexual no se acaba con la tercera edad
El tema de la salud sexual y la salud reproductiva
pareciera tener una suerte de límites. En general, las personas piensan
que la sexualidad aparece y desaparece con la edad. Estos límites se han
construido desde la reproducción biológica y van desde el momento en
que una persona puede reproducirse hasta que termina su ciclo
reproductivo, negando de esta forma la vivencia de la sexualidad como un
elemento esencial de la persona desde el momento de su nacimiento hasta
su muerte.
En este sentido, colocar el tema de la salud sexual de
las personas adultas mayores implica poner en la mesa el tema de la
sexualidad como un derecho, pero ¿cómo construir la visión de que las
personas adultas mayores siguen teniendo sus posibilidades sexuales y de
vida, y por lo tanto necesitan gozar de buena salud sexual?
Datos
de la reciente Encuesta Nacional de Salud Sexual y Salud Reproductiva,
Costa Rica, 2010, indican que un 36% de las personas mayores de 65 años
tuvieron relaciones sexuales con penetración vaginal en los últimos 12
meses. Sin embargo, la sociedad persiste en sostener que esta población
tiene cierta incapacidad y desinterés en mantener relaciones sexuales,
colocándolos como si fueran asexuados, y por lo tanto limitando las
posibilidades de construir su proyecto de vida desde la autonomía, la
integridad corporal, la igualdad y la diversidad.
Prejuicios.
De esta forma, el placer no puede ser
vetado a las personas adultas mayores por causa de ciertas normas
morales de las sociedades. Las decisiones acerca de con quién vivir, las
experiencias sexuales, los gustos y la forma en cómo cada persona
ejerce su sexualidad, no pueden ser censuradas por las sociedades, que
han basado sus prejuicios en la aparición de la menstruación como inicio
y la menopausia como final de la vida sexual.
Cuando
una persona ha vivido su sexualidad plenamente a lo largo de su vida,
no querrá por su edad avanzada renunciar a ella; por tanto seguirá
incluyéndola en su diario vivir y será parte importante de su bienestar
integral, y de igual forma el hecho de que una persona haya vivido, por
ejemplo, en su vida conyugal una relación que no haya sido
satisfactoria desde el punto de vista afectivo y sexual, no quiere decir
que vaya a seguir siendo de esa manera durante toda su vida. Inclusive
las características de las uniones sexuales pueden ser transformadas por
las personas adultas mayores.
En este sentido,
desde la Asociación Demográfica Costarricense (ADC), consideramos
importante promover, proteger y defender el derecho a la salud sexual
de las personas adultas mayores, que incluye, entre otras cosas, el
derecho a la información y a la educación de la sexualidad, la cual
debe procurar aumentar su autoestima, así como proporcionar
conocimientos que les permitan disfrutar plenamente de su sexualidad sin
importar su edad.
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