jueves, 29 de noviembre de 2012

La sexualidad en la tercera edad



La sexualidad en la tercera edad


Muchas veces se piensa que el interés y la actividad sexual desaparecen en la vejez, pero no es así, la sexualidad también está presente en este periodo de la vida. Las personas se mantienen activas sexualmente hasta edades avanzadas. La forma en que reacciona el cuerpo durante las relaciones sexuales puede variar, pero esto no impide que se disfrute de la relación.

Otras personas deciden dejar de tener actividad sexual por la falta de un compañero o compañera, por el temor a no responder sexualmente o por la creencia errónea de que la actividad sexual es sólo para los jóvenes y es mal vista entre los ancianos.

Las personas jóvenes, adultas y ancianas pueden disfrutar de la ternura, la intimidad, el amor y el placer en nuestra vida sexual.

La sexualidad está presente en todos los momentos y etapas de la vida. Aprendamos a verla como algo natural, a vivirla plenamente y con responsabilidad.

Sexualidad y la edad adulta




En esta etapa muchos hombres y mujeres toman decisiones importantes sobre su vida, como son: el unirse o contraer matrimonio con una pareja o permanecer solteros, tener hijos o no, trabajar o dedicarse a otras actividades.

Algunas personas gozan de su actividad sexual sin culpa o ansiedad, porque tienen confianza en su capacidad para gozar y dar placer a su pareja y viven sus relaciones sexuales con responsabilidad.


También hay parejas que deciden centrar sus relaciones sexuales sólo en la penetración o coito. Sin embargo, el eliminar de la relación los besos, las caricias mutuas y las palabras cariñosas, generalmente la vuelve menos satisfactoria.

El amor es muy importante para muchas parejas. Se consideran como elementos básicos del amor: la confianza mutua, el respeto, el compromiso, la fidelidad, tener metas en común y relaciones sexuales placenteras.

En las mujeres, alrededor de los 45 años se inicia el climaterio, que es la etapa en que disminuye o desaparece la producción de las hormonas sexuales. La menopausia se refiere a la desaparición de la regla o menstruación y se presenta alrededor de los 50 años. Estos cambios pueden causar, en algunas mujeres, fatiga, bochornos, irritabilidad, dolores de cabeza, cólicos y otras molestias.

La menopausia no es el fin de la vida sexual y amorosa de las mujeres. Muchas de ellas experimentan un aumento en su deseo sexual, gozan de sus relaciones sin temor al embarazo y tienen la misma o mayor capacidad de dar y recibir afecto.

Después de los 50 años algunos hombres pueden experimentar la andropausia que es una disminución del interés sexual y cierta inestabilidad emocional, generalmente debido a un ligero descenso en su actividad hormonal y a la inseguridad que les produce el paso del tiempo.

En esta etapa, tanto hombres como mujeres pueden disfrutar de su vida y de su sexualidad igual que en otros momentos de su existencia.

Masturbación





Es frecuente que durante la masturbación se tengan fantasías acerca de algo o alguien, esto puede transformarla en una experiencia, que aumenta nuestra posibilidad de goce.

La masturbación es una actividad a la que se recurre cuando nos queremos producir placer, o brindarlo a nuestra pareja, o cuando no queremos tener relaciones con otras personas o no tenemos pareja.

Cuando dejamos de realizar algunas actividades y sólo estamos pensando en masturbarnos, se vuelve una conducta adictiva. Es necesario detenernos a pensar qué nos pasa, qué nos hace falta y qué estamos supliendo con la masturbación.

Existe otra manera de darse placer; son las caricias que consisten en tocar, besar, acariciar a otra persona, sin llegar a tener relaciones sexuales o coito.

Circuncisión


Circuncisión


Hay una operación muy sencilla, llamada circuncisión, en la que se quita el prepucio y se deja la cabeza del pene libre. A menudo se practica a los recién nacidos o a niños y jóvenes de más edad, sobre todo cuando el prepucio está muy apretado e impide que pueda jalarse hacia atrás.

Higiene del aparato sexual masculino




Para que su aparato sexual se mantenga sano, los hombres deben asearse adecuadamente y evitar golpes en los genitales.


 Al bañarse es necesario echar hacia atrás el prepucio para poder lavar bien la cabeza del pene, o glande, ya que allí se acumulan sustancias que secretan las glándulas localizadas debajo del prepucio. Estas sustancias favorecen el crecimiento de bacterias y producir infecciones.